El KKK

El Ku Klux Klan basaba su “poder” e influencia en la ocultación de información, algo análogo a lo que hacen (claro, a grandes rasgos) los agentes inmobiliarios al conocer mejor que nadie las tendencias del mercado. Esto es, en el KKK había una serie de códigos, contraseñas y apodos para acceder al grupo y toda esa intrincada y esotérica red de palabrejas raras atrajo a muchos adeptos: lo misterioso vende mucho y más el hecho de pertenecer a un club exclusivo.

Pero pronto se les acabó la fiesta, cuando espías infiltrados en la organización sacaron toda la información a la luz y el público no sólo pudo mirarla, sino también reírse de títulos como “El Gran Dragón” o semejantes. Total, que al ser un blanco de escarnio público y general, se vino a pique. Lo gracioso es que la vida tiene cosas curiosas y también la Historia, como habla por sí misma la fotografía. Un grupo de negros curando a un miembro del KKK herido, quién lo diría.

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