Historia de la crisis

Las crisis económicas relacionadas con las finanzas son consustanciales al capitalismo. Pero antes de desarrollar este tema, me explicaré mejor en contexto.

El sistema socioeconómico y político actual no es eterno, por mucho nihilismo pasota que haya inoculado por ahí por medio del posmodernismo presente. Para entender este hecho hay que verlo de manera materialista, esto es, por medio del materialismo histórico y no de forma idealista. Dicho en palabras más simples, que en lugar de clasificar como haría un idealista, para los que existen verdades eternas y lógicamente formales, hay que observar y estudiar de dónde sale cada concepto y hacia dónde va.

La Humanidad existe en La Tierra sólo de una forma: dividida. Por algo dijeron Marx y Engels eso de “trabajadores del mundo, uníos”. Si reclamaban la unión era porque estaban materialmente separados. Bien. Cada sección del mosaico humano ha experimentado distintos sistemas de producción: la comunidad de gens, el esclavismo, el despotismo hidráulico, el feudalismo, el capitalismo, (y sus distintos tipos) el socialismo (y sus diversidades), etcétera. Cada una a su ritmo y enfrentada a sociedades que pueden ser semejantes (dos imperios esclavistas: Roma y Cartago, Atenas y Esparta, Egipto y Hatti; o imperios capitalistas: la Primera Guerra Mundial; o imperios feudales: la Guerra de los Cien años) o diferentes (por ejemplo: el imperio feudal español contra el imperio inca, que tenía rasgos de despotismo hidráulico esclavista; la URSS contra EEUU, etc.). En cierto modo, ya que el capitalismo es una evolución histórica del feudalismo, éste del esclavismo y éste de la comunidad de gens. Cada sistema ha surgido a partir de las contradicciones y las fallas de los anteriores.

De esta forma, el capitalismo sería un accidente histórico, no el fin de la Historia o la panacea. Por lo tanto, las crisis económicas antes del capitalismo no eran derivadas de la esencia de ningún sistema. Había crisis del grano, hambrunas, o el famoso encarecimiento del trigo cuando Alejandro Magno cambió el patrón plata por el oro persa de los dáricos. Pero ninguna de magnitudes mundiales como la que nos aqueja desde finales del 2007.

Ahora la superproducción es un problema, y las subprime. Aunque los iluminados del Proyecto Venus (¿anarquismo utópico cibernético?) nos quieran dictar cátedra con un mundo dominado por robots, hay que analizar los problemas con los pies en el suelo. Creo que un sistema socioeconómico que tiene déficits de superproducción y tiene que lanzar naranjas al mar para subir los precios tiene un grave problema en su estructura. El capitalismo supuso una socialización masificada de trabajo en las fuerzas de producción, una concentración de esfuerzo intensivo que fue toda una revolución respecto al trabajo individualista y poco productivo del gremio medieval y las manufacturas, y encima dio paso a cosas increíbles. El siguiente paso sería holizar y homogeneizar esas inmensas masas respecto a las fuerzas de producción, extenderlas y coordinarlas en base a proyectos comunes.

Un ejemplo: la NASA acaba de pedir ayuda a Rusia para ir a Marte: es muy caro. Pensemos en un momento cómo sería una gran alianza transcontinental enfocada en el viaje espacial y todo lo que podría conseguir sin temor a que pueda ir algo mal o que sea dinero despilfarrado. Sería tan impresionante que no podemos hacernos una idea clara, así como un campesino medieval no imaginaba el capitalismo.

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