Batalla de Tsjinval 1º parte

En una ocasión Pérez-Reverte dijo que el objetivo de la guerra actual no era provocar muertos, sino mutilados, heridos, paralíticos, cojos, que destrozaran la moral y la logística enemiga. Ya hace un año de la guerra de Georgia, la batalla de Tsjinval y todo lo demás, un combate prolífico en heridos, por cierto.

Osetia del sur, esa pequeñísima región repleta de prorrusos, proclamó su independencia del resto de Georgia. Esto no podemos calificarlo de acto separatista a la usanza cotidiana, sino como un proceso de holización por la parte osetia de pertenecer incluso a Rusia. Se busca la integración. Pero Georgia pretendía entrar en la OTAN y eso estaba muy claro; se hacía relevante una oportunidad para mostrar su (in)capacidad militar y, creían ellos, aplastar de una vez por todas a los rebeldes osetios y abjasios.

El factor Rusia fue toda una sorpresa. Esa Rusia humillada en los 90′ por el borracho de Yeltsin, esa Rusia con pretensiones imperiales que ahora se levanta feliz con Putin (que tiene más del 60% de popularidad) no pudo soportar que se burlaran en su cara y atacó con toda su potencia en un acto de defensa de sus propios intereses. Ahora, cuando los submarinos rusos navegan por la costa de los EEUU, hay una advertencia directa.

Continuará.

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