Los adelantados

“El que más hizo fue Dn. Alonso Fernández de Lugo, que era Alcaide de la torre de Lagaete y de allí salía algunas veces y entraba en Tenerife en partes remotas, en donde hacía algunas presas de poca consideración. Dn. Alonso Fernández de Lugo determinóse pasar a España a pedir licencia a su Majestad para conseguirla a su costa, que él buscaría quien le ayudase. Fuéle concedida la licencia que pedía y por mandato de sus Majestades los Reyes Católicos Reyes Fernando y Dª. Isabel, se le otorgaron escrituras de concierto y asiento sobre las condiciones de la conquista, y le dieron título de Capitán General de ellas desde el cabo de Aguer hasta el de Bujador, en las partes de África; y que habiendo conquistado las dichas islas de Tenerife y La Palma, sus Majestades nombrarían persona que con él entendiese en el repartimiento de sus tierras y heredamientos, como más bien se especifica en la conducta; su fecha año de 1493. Conseguida esta merced por Dn. Alonso Fernández de Lugo, habló a algunos caballeros poderosos de España si querían ayudarle en la conquista, que partiría con ellos de las presas de ganado y cautivos que se hiciese y entrarían en parte según el caudal con que cada uno entrase…/… A la fama de la conquista se alistaron muchos soldados y se allegaron muchos nobles sin interés de paga y deudos suyos; y algunos que tenían parientes de los primeros conquistadores que habían ido a Lanzarote y Fuerteventura y demás islas con Bethencourt. Pasaron el general y sus capitanes y soldados a Cádiz, en donde estaban prevenidos dos navíos para el viaje. Salieron del puerto y aportaron a la isla de Gran Canaria; y dando cuenta a las demás islas conquistadas para si le querían ayudar, algunos vinieron en su compañía con mucha voluntad de que todas las islas estuviesen de católicos y a la obediencia de los Reyes de Castilla.
Núñez de la Peña (Historia de las Canarias).

Podríamos decir, sin temor a errar mucho en el blanco, que los “adelantados” (término que viene de “almuqqadan”, palabra árabe) eran oficiales del rey, o mejor dicho, primeros oficiales a los que la monarquía castellano-española adjudicaba un territorio, normalmente de ultramar. En realidad sus orígenes fueron estrictamente peninsulares y bien formulados por Alfonso X el Sabio como unos burócratas que aumentaban el poder real en detrimento de nobles levantiscos y el clero, algo habitual si conocemos que en la Alta Edad Media el imperio real era más bien fantasmagórico y simbólico pues la nobleza y los estamentos privilegiados, en fin, podían acceder a mejores ejércitos si tenían plata en abundancia y ricos feudos.

Para remontarnos al adelantado original, al primero, hay que retroceder con el entendimiento (y no, desde luego, con la memoria) hasta la época de la Reconquista, concretamente al año 1253. Seguramente habremos notado que en el sur de lo que es ahora Andalucía hay un montonazo de ciudades, pueblos y villas que contienen la palabra “frontera” en algún lugar de su nombre. Esto se debe a que, efectivamente, en la gesta cristiana frente a los moros eran puestos de frontera con los reinos alandalucianos que tanto glorifica de manera incorrecta Obama y les endosa la Inquisición como contemporánea y todo. Bien, dentro de las típicas razzias que despejaban territorio sureño entraban los noveles adelantados del momento que hicieron su función estelar en los límites siempre de España, de cara al horizonte que había que dominar.

Su éxito fue tal que sustituyeron a los “merinos superiores”, que hacían las veces de alcaldes con poderes más elevados y con unas competencias militares que, gradualmente, fueron incrementándose. Hasta el punto que Alonso Fernández de Lugo, adelantado de Tenerife, venció en varias batallas a las huestes guanches de la isla con mucho sufrimiento (“Matanza de Acentejo”) sólo y exclusivamente con la autorización de los Reyes Católicos. La ciudad de San Cristóbal de La Laguna, sede de una prestigiosa universidad española, fue llamada “Ciudad de los Adelantados”.

En la América hubo un prolífico lugar para el campo de acción de los adelantados, que no cesaron de crecer en fuerzas y capacidades. Allí, podían nombrar capitanes y regidores, administrar las cuestiones judiciales y de Hacienda y bastante más. Fundaron ciudades en lugares remotos, extendiendo el imperio del uno al otro confín, atravesaron el Amazonas y el Río de la Plata. Sin duda, unos valientes.

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4 respuestas a Los adelantados

  1. luisa dijo:

    bah esto no me ayudara en la tarea !!! pero me ayudo en entender que era maso menos ese oficio

  2. GIMENA LIMA dijo:

    A MI SI ME SIRVIO MUCHO NO ESTOY DE ACUERDO CON LO QUE DIJO LUISA

  3. Victor Roberto Escobar Vlladolid dijo:

    Me interesa conocer más sobre los adelantados en la América hispana, por favor ayuden

  4. si ami creo que me puede ayudar esta informacion!!!

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