Economía en las Indias

“Así fue, los indios cambiaban cosas de oro o doradas, mientras los nuestros ofrecían utensilios de hierro y cristal o vestidos de lana y lino, sin duda, muy inferiores de precio. Aunque si reparamos en que los productos no se tasaban con los precios convencionales de quienes usamos monedas de oro, sino por su valor natural y su necesidad, los indios no salían perjudicados; ellos preferían con razón los cuchillos y tijeras de hierro, y los vestidos de lana y lino a las hachas de oro, brazaletes, collares, pendientes y adornos superfluos, de la misma forma que cualquiera en sus cabales preferiría para los combates de la guerra las armas de hierro de Diomedes a las de oro de Glauco. No obstante, por una decisión voluntaria de los hombres de nuestra civilización y por una ley, que se puede cambiar por voluntad de los mismos hombres, se estableció que las monedas de oro tuvieran más valor que el hierro. En cambio, entre aquellos pueblos, que desconocían la moneda y empleaban el trueque, el oro, estimado especialmente como un lujo, no era comparable el hierro, que era indispensable para cultivar el campo, hacer la guerra, construir casa, armar barcos y fundar ciudades. Y lo cierto es que incluso para el agrado de la vista, dejando a un lado la avaricia, los ojos se deleitan, incluso más que con el oro, con la contemplación del vidrio, más brillante que el cristal y demás gemas y con el que se falsifican muchas piedras preciosas. Con que nadie tilde la actitud de los nuestros en los trueques de avaricia y abuso o a los indios de ingenuidad. Que unos y otros intercambiaban las cosas sin valor por otras de valor según la estimación de lo que ofrecían, y cosas de valor por otras sin valor según la estimación de los que recibía.”
Historia del Nuevo Mundo. Juan Ginés de Sepúlveda.

España estaba muy ocupada en el siglo XVI organizando medio mundo. Es muy interesante saber que los nativos, los naturales de las Indias, como eran conocidos, preferían sin duda un cuchillo o un arado de hierro antes que todo el oro del mundo. Este texto desmonta todas las tesis revisionistas indigenistas que ven la conquista de América como un saqueo indiscriminado contra la voluntad de los que pastaban por ahí, y además, es una crónica de la época y no un librillo sensacionalista del siglo XXI. Qué más queremos.

Porque los naturales no eran tontos y les importaba un pepino el oro, esa lágrima de los dioses. Ellos querían herramientas y artefactos que les dieran de comer o simplemente un material estéticamente atractivo como el vidrio. No fueron “engañados” porque ellos no deseaban oro., un mineral que no tenía valor material alguno en sus coordenadas. Preferían telas, tijeras y demás. Algo muy lógico.

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