Iraq: o porqué Marx sería neocon


“Y recreo en mi imaginación, por literaria y hermosa, la figura de dos soldados, bajo un árbol, en medio de un infernal bombardeo, hablando tranquilos sobre sus novias, como si el entorno no importara.”
Muhsin Al-Ramli, poeta iraquí.

Iraq vuelve a convertirse en el avispero de toda la vida cuando sigue la retirada de tropas de la Coalición, replegándose fuera de los enclaves urbanos que serán el territorio de actuación de las entrenadas fuerzas militares iraquíes. Si en menos de una semana se han producido más de un centenar de muertos desmembrados y despedazados, y en aumento, es para reflexionar sobre qué está pasando en un país que intenta reconstruirse después de seis años de dura guerra mediante la apertura reciente de sus campos petrolíferos al mundo, lo que les reportaría 1’7 billones de dólares, un monto importante para crear necesarias escuelas, aeropuertos y hospitales. Ello no tenía lugar desde la nacionalización de la Iraq Petroleum Company en 1972 y la paz tiene un papel central: en época de batalla ninguna compañía ve rentable invertir en la nación mesopotámica; ahora sí.

Saddam Hussein (el señor villano del bigote) era arrogante, desorbitadamente prepotente y un tiranillo de poca monta que tenía de libro de cabecera un ejemplar de “Mi Lucha”, del liliputiense Hitler. Desde su palacio de Bagdad regía los destinos de su desdichada muchedumbre, prohibiendo que las ondas radiofónicas le criticaran sus numerosísimos vicios y desmanes de granuja clásico. En los ochenta gaseó literalmente poblaciones enteras de kurdos mediante la operación Anfal, aniquilando a los habitantes de Halabja. No olvidemos, por cierto, que el nombre de la operación (“Anfal”) tiene como origen una sura del Corán, algo así como un capítulo de la Biblia, y la traducción es “botín”. Vamos, lo tenía muy claro.

A la manera de los jacobinos durante la Revolución Francesa, se hacía necesario tumbar a un ídolo que se había glorificado como el símbolo de Iraq utilizando propaganda megalómana. Sin embargo el control era tan férreo que cualquier tentativa de derrumbarlo desde dentro fracasaría al llegar a los abundantes y favoritos oídos y perros del régimen dispuestos a vender su alma por Saddam. El advenimiento de la Coalición marcó la diferencia, plasmada en la caída de la estatua del dictador y en esa imagen tan bella del pueblo pisoteando su efigie con grandes sonrisas; pero la situación se desmadró por una mala gestión y un fracaso de visión estratégica que perdura hasta hoy. Una miríada de clérigos islámicos llamaron al combate a muerte (“nosotros amamos la muerte como vosotros amáis la vida”, dijo Bin Laden en una ocasión) a todos sus fieles, recordemos a un “sabio del Islam” en Iraq desenvainando su espada y exclamando a viva voz que hay que matar judíos.

No era tan fácil. Los mercados se llenaron de posibles pero palpables hombres-bomba (y ahora hasta “motos-bomba”) que iban felices al Paraíso en nombre de aleyas de imanes y sujetos siniestros. Los memes, las ideas víricas mentales, pueden ser altamente destructivos como señalaba el filósofo de la mente Daniel Dennet en una conferencia, al compararlos con un gusano que se introduce en el cerebro de las hormigas y las acaba induciendo al suicidio. Una cultura cimentada en miles de años no se podía borrar de un plumazo y al final la red terrorista continua presionando al ejército de autodefensa, impidiendo la prosperidad del Iraq libre

En una ocasión leí que una religión no se conforma sólo de creencias, sino más bien de prácticas. Los cristianos ortodoxos entienden mucho de eso; más que “tener fe”, un patriarca de dicha Iglesia debe “practicar rituales”. Así, del mismo palo, ser un musulmán radical coherente está estrechamente vinculado al cultivo y la ejecución de la Guerra Santa. El gran problema de nuestro tiempo es que se ha idealizado a una caterva de criminales protalibanes y tal como se vio en el siglo XIX a los sanguinarios piratas como seres de amplia libertad romántica, hemos convertido a terroristas en héroes de la Resistencia. ¿A alguien le extraña que Chávez declare su amor por las costumbres islámicas y jure por Alá, apoye al sátrapa Ahmadineyad que ahora, cínicamente, quiere falsificar la muerte de Neda (una manifestante que fue acribillada por uno de sus milicianos y se ha convertido en un símbolo del Irán democrático), proclame orgulloso que las FARC son “insurgentes” (poniéndolos al mismo nivel de guerreros humanitarios, casi) y que, en fin, todo sea muy moralmente relativo? Ése es el agujero negro que se ha tragado toda crítica de los marxistas de la actualidad, esos marxistas que no leen a Marx pero se creen mesías de los oprimidos (aunque llamen “oprimidos” a los jeques árabes wahabbitas o a dictadores africanos como Mugabe).

Marx ya escribió que veía con admiración la ocupación británica de La India. ¿Por qué? Porque derrumbaba el imperio del hinduísmo, la creencia de que había que quemar a las viudas, las supersticiones sobre “los intocables”, que convertían a un gran porcentaje de la población en parias y demás. También se refería a la “Cuestión Oriental” (notas que redactó con Engels) del siguiente modo:


“El Corán y la legislación islámica que emana de él reducen la geografía y la etnografía de los pueblos a la distinción, convenientemente simple, de […] Fiel e Infiel. El Infiel es harby, es decir, el enemigo. El islamismo proscribe […] a los Infieles, y postula un estado de hostilidad permanente entre el musulmán y el no creyente.”

Su opinión sobre el conflicto de Iraq habría estado muy clara:

“Ciertamente, tarde o temprano se planteará la necesidad absoluta de liberar a una de las mejores partes de este continente del gobierno de la turba, ante la cual el populacho de la Roma imperial parecería una reunión de sabios y héroes.”

Si eso lo mira algún lector de Rebelión.org le dará un jamacuco desde el omóplato hasta la sobaquera. Y es que su desentendimiento posmoderno por la lectura puede causar gigantescos conflictos ideológicos. ¿Le dirán “fascista” a Marx? O mejor: neocón.

Esta entrada fue publicada en Edad Informática, Guerra contra el Terrorismo, Oriente Próximo. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *