Irán antes de la revolución islámica

La Revolución Islámica iraní de 1979 fue uno de los acontecimientos más negros para la racionalidad en toda la Historia. Como retrata la película Persépolis, se les impuso velo a las mujeres, los ayatolás comenzaron a pontificar sobre las reglas morales que todos debían seguir y el país se convertía literalmente en el patio de casa de los teócratas chiítas, cuyo Jefe Supremo (Jomeini) tiene el poder completo del ejército y sobre una cúpula de instituciones no elegibles por medio de la democracia procedimental (que en el país persa no es sino pantomima). Hace poco más de una hora los partidarios de Mirhossein Musavi, que se proclama el verdadero ganador de las elecciones de este año frente a Ahmadineyad (que dice sacar un 60% y pico por cierto), han convocado una manifestación declarada ilegal por el Ministro del Interior. Al parecer será el lunes, llueva, nieve o relampaguee. No cabe dudas, en mi opinión, de que a Irán le favorece el candidato reformista Musavi para ir metiendo cizaña contra la autodenominada “Revolución Islámica” que bajó los estándares de la nación hasta el oscurantismo más atroz.

Veremos de qué manera es posible retroceder históricamente aunque los demagogos escupan que el progreso es lineal e infinito. Despojada de su libertad, la mujer se enfundó obligatoriamente con las túnicas y mantas oscuras y horripilantes que deseaban que vistieran los carcamales y babosos clérigos islamistas. Darío I, el Rey de Reyes, tendría náuseas si pudiese contemplar hoy su otrora glorioso imperio. Pero como somos muy optimistas vamos a ofrecer al público imágenes de Irán antes del desastre:

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