Carreras de carros y política


“Resulta asombroso ver a una muchedumbre de plebeyos pendiente del
resultado de las carreras de carros […] Estas cosas y otras similares no
permiten que en Roma se haga nada serio o digno de ser recordado”.
Amiano Marcelino (s. IV).

Las carreras de carros creaban una gran conmoción en todas las tierras romanas, no faltaba en cada ciudad un circo aunque fuera de mínimas dimensiones. Así y a la manera de nuestros modernos equipos de fútbol, se engalanaban todos con los colores de sus héroes de cuádrigas (verdes, rojos, etc) teniendo cada uno una tendencia política como sucede ahora. Hubo incluso casos de emperadores que apoyaron fervientemente a tal o cual color, poniendo en riesgo la imparcialidad de la carrera. Pan y circo fue una petición del Pueblo (populus) que el Senado primero y los emperadores después proporcionaron de maneras épicas. Eran los ediles los encargados de llevar las cuentas de financiamiento de los actos de ocio, a partir de arcas públicas y la pecunia de los ricachones que pretendían ganarse favores políticos.
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