Bolivarianismo: ¿lo apoyaría Simón Bolívar? 2º parte

Los principales puntos de diferencia entre el Bolivarianismo y Simón Bolívar podrían ser éstos:

1) Indigenismo: Creencia de que los indígenas deben regirse por derechos “especiales”. Esto es racismo, ya que se separa (es un apartheid legal) al indígena del resto de ciudadanos venezolanos. Un indígena no puede ser tratado con leyes diferentes como si se tratara de un animal, sino con los mismos derechos y deberes que toda la nación, que son la garantía real de la igualdad. Por ello, no hay motivos para recluir a los ciudadanos que se atengan a un presunto origen étnico, sino que hay que integrarlos en la sociedad.

2) Alianza con el imperialismo chiíta: Chávez y sus aliados, en mi opinión están metiendo la pata al permitir que los ayatolás iraníes metan el turbante en Venezuela y el resto de países “bolivarianos”. La integración racional sólo puede darse a través de la plataforma común de la Hispanidad (o la Patria Grande que promovió Bolívar) y no con misticismos andinos de ningún genéro que son más propios de los regionalismos y del Antiguo Régimen, aspecto último que comparte, a nuestro pesar, el país persa y sus amigos globales. Bolívar, como liberal, era contrario a la sumisión hacia tiranos o ideologías oscurantistas como bien conocemos.

3) Antinorteamericanismo: La demonización a lo “occidental” es un craso error, sobre todo cuando Venezuela es un país tan occidental como Estados Unidos o Italia. Incluso los teóricos del “socialismo científico” Marx y Engels reconocieron los grandes logros científicos, artísticos y económicos que trajo el capitalismo (trenes, inventos, revolución industrial, máquinas…) y ahora hay más gente sobre la Tierra que en ningún momento de toda la Historia. Estados Unidos no es Satanás e incluso Bolívar manifestó su admiración a la nación del norte en múltiples ocasiones.

4) “Vida austera”: Chávez proclama la vida austera primitiva como algo glorioso y digno a imitar. Bolívar decía todo lo contrario, que se debe proporcionar el mayor grado de felicidad a los ciudadanos también satisfaciendo sus necesidades (y el consumo es una necesidad). Nuestra civilización recorre actualmente, cada nación a su ritmo, a grandes trancos el camino de la abundancia que no el de la necesidad de siglos pasados.

En conclusión podemos decir que el proyecto de Chávez poco tiene que ver con Simón Bolívar más que como una justificación simbólica de su mandato. Lo mismo hicieron otros presidentes del país, curiosamente, apelar a la tradición. Pero como sabemos, nadie es perfecto. Más que apelar a figuras del pasado y una presunta “continuación” de las medidas proclamadas por Bolívar sería mejor actuar con el presente y desde el presente.

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