La conquista de América: el trato a los indios

“Empero los hombres son como nosotros, fuera del color, que de otra manera bestias y monstruos serían y no vendrían, como vienen de Adán. Mas no tienen letras, ni moneda, ni bestias de carga; cosas principalísimas para la policía y vivienda del hombre; que ir desnudos, siendo la tierra caliente y falta de lana y lino, no es novedad.”
Historia General de las Indias, por el cronista real Francisco López de Gómara (1555). 

Sin lugar a dudas, todo Imperio Universal que buscara elevar el nivel de vida de sus regiones dominadas hasta el propio de la metrópolis, como fue el Imperio Español, el soviético o más allá el Imperio Romano, trae consigo de regalito una Leyenda Negra, esto es: una exageración por parte de los enemigos de tales Imperios de unas supuestas “fechorías y maldades” cometidas por ellos, con objeto de que sólo se contemplen (e impresionen) los aspectos negativos y nefastos y se ignore todo lo demás, o sea, lo importante, la generación .

Así tenemos que, en este mundillo de la historiografía (que se basa en las reliquias) se habla y despotrica sin parar de la matanza de “naturales” por parte de España y se oculta a conveniencia la limpieza étnica, sin atisbo de crítica, que llevaron a cabo ingleses, franceses y a la que luego se añadieron los estadounidenses (en su “viaje” hacia el Oeste”) en el Nuevo Mundo. Pero los balbuceos oscurantistas que denominan “genocidio” y “catástrofe” a unos pocos desmanes cometidos a título individual por algunos caudillitos, fueron denunciados además en España con contundencia (El mal que hay en ello es haber hecho trabajar demasiadamente a los indios en las minas, en la pesquería de perlas y en las cargas. Oso decir sobre esto que todos cuantos han hecho morir indios así, que han sido muchos, casi todos han acabado mal.). ¿Por qué no tuvo Albión un fray Bartolomé de las Casas? Aunque fuera uno pequeñito.

Y es que, como comentó una ocasión el escritor Arturo Pérez-Reverte en una entrevista, el hispano creaba su mundo, se mezclaba con la población. No se trata de ninguna “Leyenda Rosa” (según la Wikipedia, si dices que hubo mestizaje en las Indias Españolas y exterminio en las británicas eres “anglófobo”, nada menos. También si mencionas el tema del pirateo promovido activamente por Gran Bretaña). Pero el caso es que, mientras “los de arriba” consideraban a los nativos como “pecadores sin salvación”, y debían ser separados de los “puros” (anglosajones, blancos y protestantes), desde Colorado hasta la Argentina la Corona española los consideró como iguales y les concedió ese estatus legalmente en las llamadas Leyes de Indias. Ya podemos leer:

Para servir a Dios Nuestro Señor y bien público de nuestros reinos conviene que nuestros vasallos, súbditos y naturales, tengan en ellos universidades y estudios generales donde sean instruidos y graduados en todas ciencias y facultades y por el mucho amor y voluntad que tenemos de honrar y favorecer a los de nuestras Indias y desterrar de ellos las tinieblas de la ignorancia, creamos, fundamos y constituimos en Lima de los reinos del Perú y en la ciudad de México de la Nueva España universidades y estudios generales (Lib. I, tít. XXII, Ley I de Indias). 

El Imperio Británico, depredador a toda costa, esquilmaba con villanía sus dominios coloniales, “respetando” en muchos casos las costumbres originarias, lo que significa la no-aceptación del otro como igual, segregándolo y metiéndolo en reservas “especiales”. No les interesaba ampliar la calidad de las colonias o hacerlas homogéneas respecto a Londres, sólo era necesario un libre flujo de mercancías entre ellas y la metrópolis que le permitiera acumular más y más capital y recursos, sin civilizar a las gentes, compromiso en España desde los inicios del Descubrimiento. En su carrera por la hegemonía marítima y también de todo el globo, Albión hizo acopio de trece colonias en la costa este norteamericana, en zonas de África, Canadá, la India, Próximo Oriente, China, Oceanía y demás. En estos territorios se mostró la famosa “tolerancia” que mencionamos, el “no educar” para conseguir con mayor facilidad las materias primas, piedras preciosas, especias, algodón, etc de sus conquistados, engañándoles debido a su vida primitiva y salvaje. El contraste con las universidades y la enseñanza de valores hispánicos (es decir, universales) en las Indias recuerda a la helenización por parte de Alejandro Magno de las regiones asiáticas persas o bárbaras, o la anexión de Hispania a Roma. El antirracismo hispano, universalista, pervivió incluso tres siglos más tarde, en las Cortes de Cádiz y su Constitución de 1812 que rezaba: La nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios.

Concluyendo, determinamos que en el Nuevo Mundo hispano el trato a los “indios” fue mucho mejor de lo que cabe pensar normalmente por el vulgo. Jamás negando algunos actos puntuales, de explotación y asesinato (que por cierto, algunas tribus nativas ayudaron al séquito de Cortés a derrotar a los aztecas) que suceden en cualquier conquista, podemos afirmar que no existió ninguna determinación de “exterminio masivo” de naturales, que sí hubo y contundentemente en el Norte británico, y en el “Lejano Oeste americano”, además de por parte de Francia y Holanda en todo el mapamundi.

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